Que viene el coco, Miranda

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Locadelamaceta

Yo no necesitaba que me dijeran que venía el coco para que me portara bien. Era una niña miedosísima. Me portaba bien por default. Ese mismo pavor hacía que mis parámetros de buen cine fueran Mary Poppins y La Tercera Guerra de los Niños. En cualquier otra película, me tapaba los ojos con una mano porque no aguantaba las persecuciones ni el asecho ni los muñecos diabólicos ni los fantasmas por ser cazados ni el asecho ni cualquier imagen que me regalara una noche de pesadillas. Con la otra mano, me aferraba la persona que estuviera junto a mí. Y casi le dislocaba el brazo.

Como a mis 14 años, viajé a Veracruz con mi familia. Hicimos las visitas de las siete casas y luego me quedé con una prima mientras mis papás y los suyos se iban a cenar. Las adultos se quedaron muy tranquilos porque íbamos a ver una…

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Escrito por

Gestora Cultural, bloguera. Periodista de clóset. Mami de Erik.

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